domingo, 23 de octubre de 2011

Alfeñiques.



Porque ésto de vivir junto a la Muerte, 
Aunque nos la comamos con azúcar, 
Sabe a tiempo perdido, 
a azul silvestre.

Carlos Pellicer.





Desde que era un niño, he tenido una fascinación con los alfeñiques y siempre me encanta comerlos. Ese sabor a limón que tienen y sobre todo las figuras que hacen con el alfeñique, son verdaderas obras de arte comestible. Recuerdo cuando era yo muy pequeño que mi abuela paterna, mi mamá Toña Cuevas "la del rancho". En un trastero azúl que ella tenía, existía un borrego de alfeñique que ella trajo de Cortázar, de la región de donde ella creció. A mi me encantaba ver a ese borrego y ella lo tuvo por años y más años allí. Con el tiempo, se acabó el borrego de alfeñique y nunca más volví a ver otro.



Mi tía Lupe González Ramos, tomó clases de pastillaje y confección de pastelería y su decoración. Recuerdo que ella hacía maravillas en azúcar y tenía unos moldes de barro en los que hacía sus decoraciones y miles de formas para decorar los pasteles. También recuerdo que de una tarjeta de cumpleaños, elaboró un nido con sus palomitas y una rama de cerezo llena de flores, todo comestible. ¡Cómo me gustaba ver esas cosas que ella hacía! Me gustaría volver a ver eso.





Hace unos días, buscaba la receta de alfeñique por internet. Encontré una pero... no se parece a la receta de mi tía Lupe porque la de ella, sabía a limón y era el verdadero alfeñique como yo lo recuerdo. Yo ayudé a mi tía Lupe ha hacer el alfeñique, lo que no recuerdo o no tengo, es la receta, por eso no se como es que debe ser hecho el alfeñique.


Buscando en la red, me topé con la historia más o menos del alfeñique en El Bajío, en Guanajuato y la historia del borrego de alfeñique tan típico en éstas fechas para los días de Todos los Santos.


El borrego de alfeñique se hace de alfeñique, un dulce tradicional de España y se regala a los amigos para la fiesta y celebraciones de Todos los Santos. El borrego de alfeñique es una figura de azúcar hecha sobre un molde y retocada a mano con puyas y collares de flores de colores. Es una figura muy interesante y su origen de ésta tradición data desde al Antiguo Testamento, cuando el mítico Abrahám lleva a su hijo primogénito, Isaac ante Dios Nuestro Señor y le dice: -"Por ti, estoy dispuesto a sacrificarlo". Entonces Nuestro Señor le contesta: - "Se te hace gracia", luego Abrahám tomó de su rebaño un cordero y lo sacrificó como símbolo de amor y de fe o, supuestamente un ángel detiene la mano de Abraham y le entrega un borrego para que haga el sacrificio ante Dios Nuesro Señor.  Jesús dijo: "Yo soy el cordero de Dios que quita el pecado del mundo". 


En si, el hacer el borrego de alfeñique en la región del Bajío, tiene sus antecedentes bíblicos y traído al Bajío por los frailes. Los frailes Franciscanos oficialmente se asentaron el año de 1734 con Fray Joseph de Chaverry quienes además de la evangelización enseñaron artes y oficios, la artesanía del cartón, carrizo, madera y alfeñique, además de la elaboración de la cera escamada a la población indígena de la región. Tradiciones que hasta la fecha, sobreviven a pesar de las invasiones de todo el mundo. 





La celebración de “Todos los Santos” se une con la celebración también del “Día de los muertos”. Los artesanos de la región cada año exponen sus mejores realizaciones en la plaza mayor en el marco de un característico establecimiento o puesto, cubierto de manta blanca que enriquece esta particular tradición en la región y de todas las fiestas populares. Se pueden apreciar creativas figuras de borreguitos de distintos tamaños, gallinas en el nido, calaveras en distintos tamaños, calaveras en su ataúd, las calaveras con nombres propios, puerquitos, fruteros, frutas, canastas, enchiladas, tumbas, muertes, corazones con frases de amor para los enamorados, fresas, etc, etc. todos éstos alfeñiques, son intercambiados entre las amistades para el día de Todos los Santos. Por lo regular existen alfeñiques pequeños para los niños y a precio accesible. Yo recuerdo haber comprado un frutero por .20 céntimos o por cuarenta, una gallina roja cubierta de azúcar, patos, conejos y hasta enchiladas. Aunque no se la receta original, les muestro lo que encontré y de lo que recordé de mi infancia. 

No se si seguirán poniéndose los puestos en el pueblo pero lo que si se, es que la celebración del día de los muertos, se ha convertido en una verdadera verbena popular. Muy feo.


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