domingo, 3 de mayo de 2009

Salamanca, la del Bajío y la gente grosera con la que me topé

La última vez que estuve en mi pueblo, por supuesto y como necesidad, tuve que ir a Salamanca. Salamanca la del Bajío (no crean que la de Castilla y La Mancha que es regia) se encuentra a unos treita kilómetros al este de Pueblo Nuevo y el viaje se hace en no más de cuarenta y cinco minutos. Visita obligada es ir a los templos y parroquias. Fuí a la parroquia antigüa, luego a la parroquia del Señor del Hospital y finalmente al templo agustino de San Juan de Sahagún, popularmente concocido como el exconvento. Una vez pagada mi visita a los dichos templos, fuí al claustro menor que actualmente alberga a "La Casa de la Cultura" y al "Centro de las Artes de Guanajuato" que ocupa el claustro mayor del exconvento agustino.
Por regla general, yo nunca camino ni ando en forma lenta ni con pachorra, nunca. Cruzaba las calles de Zaragoza y Benito Juárez cuando un conductor de un coche que venía por la calle de Benito Juárez y quería dar la vuelta en Zaragoza rumbo a Valle de Santiago, me grita con voz de coraje, "Vas muy lento cabrón"...no podía creer lo que escuchaba. Por primer vez en mi vida, le contesté de igual forma y dispensen las palabras altisonantes, "Tu puta madre culero". Me sentí tan pero tan bien, que si se ha bajado del coche, lo despedazo. Otra persona que estaba parada en la esquina del mismo cruzero me dice, -"No puedo creer que va en coche y no se puede esperar unos segundos a que cruzen la calle". El fulano llevaba una agresividad con él y una forma de conducir que no me imagino en casa como es. Pudiera ser que andaba en las nuves de tanta droga o quizá por la contaminación ambiental de Salamanca.
Seguí de largo en la calle de Benito Juárez y me acerco a preguntar a una "señora" por la dirección de la panadería "La Espiga de Oro" y por su opinión del pan que producen. Inmediatamente aprieta los puños de las manos en señal de desconfianza. Yo no andaba hecho un hereje ni parecía limosnero. Quizá la mujer ha sido robada con anterioridad pero, me dice con tono encabrona'o, "no se ni me importa y el pan es pan"..."¡Dios mío! ¿Qué les pasa a éstas gentecitas?" me pregunto. Llegué a la panadería que solo se encontraba a unas cuantas manzanas del lugar. Compré el pan pero no del que quería. Por ser fechas del día de los muertos, no hacían pan de leche, solo de muerto. No estaba mal el pan pero mi ida a Salamanca era por el pan de leche. Decidí ir a la panadería de la Santísima Trinidad que se encuentra en Salamanca. Mi abuela la concocía desde que era ella una niña pues su nana era de Salamanca y conocía a los dueños de la panadería. En fin que llego y noto que las empleadas estaban contando cada pieza de pan. Inocentemente les pregunto, ¿Qué hacen? A mala pregunta, mala respuesta pues me dieron unas miradas de demonio y me dicen con voz tajante, "Inventario". La panadería es enorme y me pongo a pensar, pero, tan fácil que puede ser. El panadero les puede hacer simplemente ciertas hojas de pan con tal numero de piezas y ellas no tendrían que contarlo. Las han puesto ha hacer inventario por ladronas. Es lo que luego pensé, por ello se ofendieron. Lo cual les digo, si las ofendí, discúlpenme no fue mi intención. No me respondieron ni una sola palabra. Tomé el pan que iba a comprar y al pagar a una de las muchachas le dije que de veras me sentía mal por haberlas ofendido. Solo me dijo, "Son cuarenta pesos". Le pago y finalmente le digo, "Qué tengan mejor tarde porque han tenido una mañana de la chingada". No podía creer lo que me pasaba en un lapso de una hora. Decidí irme en cuanto antes de esa ciudad. No quería que enseguida o me aplasta un coche o me dan un tiro y en un sancti amen, partí.

Siempre había considerado a las personas de Salamanca como cultas. No entiendo ni creo en cosas de superstición ni creo tampoco en que me levanté con el pié izquierdo, ni que debes usar los calzones rojos pero, ese día sentí un rechazo que jamás había sentido. Me marché deseándoles lo mejor. Pudiera haber sido que simplemente me topé con las personas equivocadas o quizá andaba en el lugar equivocado y a la hora equivocada, ésto fué, para no volver.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Don Alfredo, Salamanca es pueblo de trabajadores migrantes, sin arraigo, y por estos tiempos, sin mucha fortuna.Desgraciadamente sus cerebros mal funcionan, no siempre por falta de educacion o bonhomia, sino por contaminacion.El turista, por otro lado,nunca se sentira en casa, puesto que en ciudades o pueblos asi formados,siempre sera el enemigo por antonomasia.Amen.
Saludos desde chicago,Caballero!

Alfredo dijo...

¿Migrantes? o emigrantes.

Por ejemplo, ambos somos inmigrantes en EE UU y emigrantes de México, ¿Qué será "migrante"?

C.Ruiz dijo...

Pues me has hecho reír a gusto...tú acostumbrado a los americanos tan amables al trato y te encuentras con semejante papeleta...

Así son las cosas a veces.

Un saludo desde Cairo!

Alfredo dijo...

Celia:

No te creas, hay de todo en la villa del señor, en todos lados se tuestan habas y en mi casa...a comaladas.

Saludos sinceros,

Alfredo.

Benja-Xocoyotl dijo...

Estimado Alfredo, grata sorpresa me llevo al encontrar tu blog. Agradezco tus comentarios en el mio. Mas grata es la sopresa de saber que eres de Pueblo Nuevo, tendremos mucho de que hablar.... pero ingrata sorpresa me llevo al leer lo que te sucedió en esta Salamanca. Conicido con lo que el Anónimo comentó, la gente de Salamanca, es decir, los que somos por los cuatro costados, ya somos parte de museos o raza en extinción, pues debido a la instalación de Pemex, hace ya 60 años, esto trajo una desmedida migración, si con MI, de Veracruz y Tamaulipas, principalmente, por ende, la población local cada vez fuimos siendo menos. Con esto lo que se logro fueron cosas buenenas, la creacion de miles de empleos, pues detras de Pemex llegaron una buena docena de fábricas, todas de productos químicos, pero, por otro lado, la mala fue que las costumbres y las tradiciones se perdieron, cada quien de los autenticamente salmantinos, en lugar de salir a defender lo nuestro, nos quedamos en las magníficas casonas, cerramos la puerta y vivimos una INFLORECENCIA que nada bueno nos dejó a final de cuentas.

Te saludo y gracias por tus visitas a El Bable!

Alfredo dijo...

Benja:

Gracias por su visita, seguramente tendremos de que y de quien hablar. Aunque conste, no conosco a muchas personas de Salamanca.

Desafortunada fué mi visita a Salamanca esa vez. Siempre me había sentido seguro y contento de visitarla, y siempre se me había dado trato amable. En fin, cosas del pasado y de gente nefasta, sin generalizar por supuesto.

También en nombre del progreso, PEMEX se instaló en Salamanca, hechando a perder al río Lerma y contaminando tanto, pero tanto el medio ambiente junto con todas esas empresas. Ahora deberían de ser ellos los de PEMEX, los que hagan la restauración del medio ambiente y que solo ellos han causado con su contaminación y no los afectados. Así lo veo con las empresas de refrescos y demás, que hacen que el consumidor maleducado, bote la basura en todos lados. Es responsabilidad de esas empresas el hacer y promover campañas de limpieza, recolección y reciclaje. En fin, los cambios se dan lentamente cuando uno no tiene el interés ni la voluntad de hacerlo.

En cuanto a los inmigrantes con IN. Aprendí en la Normal Oficial que, migrar es la acción de inmigrar o emigrar, es el momento que se está haciendo, es la mudanza por así decirlo. Se convierte uno en inmigrante, Ud. de Baja California y yo de EE UU y ambos, somos emigrantes en nuestros pueblos. El momento de la migración sucedió cuando hibamos en el camión, autobus, coche, barco o avión.
Ahora se usa migrar documentos de una carpeta a otra en los ordenadores.

En fin, saludos cordiales desde Seattle, WA.

Alfredo.