
Fue bautizada el mismo instante en que nació pues parece que se estaba muriendo. Contaban que le habían "tocado el cajón". Supuestamente en esos entonces, a los niños recién nacidos que no lloraban al nacer, les ponían en un cajón de madera y lo golpeaban. No tengo ni idea si funcionaría o no pero con mi MamáToña si funcionó el truco.
La extraño mucho y también su buena mesa. Ella hacía el chocolate a mano. Un chocolate de lo mejor. Un día de éstos trataré de replicar su receta, ya les contaré.
MamáToña, donde estés, que Dios te bendiga y que descances en paz.
Mis bisabuelos, Doña Antonia Rivera Mota y Don Germán Ramos Solís.




