domingo, 16 de diciembre de 2012

La Novena para los Nueve días de JORNADAS.



Hoy, es el primer día de posadas en el pueblo y en muchos lugares de México y de América Latina en el mundo católico. Las recuerdo con emoción y nostalgia, colaciones y piñatas, mucha gente y la Virgen montando una burrita celebrando los días de las posadas por las calles del pueblo. Entre papeles, libros y demás me encontré éste novenario para celebrar las Jornadas. Se los publico para que si hacen las celebración, tengan lo que se reza en éstos días antes de celebrar la Navidad.





Versos para la Piñata


No quiero oro

ni quiero plata,
yo lo que quiero
es romper la piñata

Dale, duro, duro,

no pierdas el tino
mide la distancia
que hay en el camino.

Versos para Después de Quebrarla.


Ora Fulano,

no te dilates
con la canasta
de los cacahuates

Echen confites

y canelones,
para los muchachos
que son re tragones.

NOVENA

para los nueve días de posadas.

Puestos de rodillas ante las imágenes de

la Santísima Virgen y del Señor S. José, se
dirá el Acto de Contrición y la Jaculatoria,
se rezarán nueve avemarías, que se ofrece-
rán con la oración siguiente:

ORACIÓN PARA TODOS LOS DIAS


¡Oh Virgen Santísima! yo humildemente

os ofrezco estas nueve avemarías y os su-
plico que para obedecer las leyes divinas
haga yo un camino recto hacia el Cielo y
mientras peregrine por este valle de lágri-
mas, sea mi corazón una digna posada de
Jesús, María y José. Amén.

(En seguida, formados y con la mayor

devoción, llevando en andas a la Sagrada
Familia, se cantará la siguiente letanía:




LETANIA A LA VIRGEN

Kirie eleison                    
Christi eleison                  
Kirie eleison                     
Christie audinos                
Christie exaudinos            
un or de celis Deus
Misere nobis.
Fili Redemptor mundi Deus
Spiritus Santi Deus
Santas Trinitas unu Deus
Santa María
Ora pro nobis
Sancta Deigenitriz
Sancta Virgo virginum
Mater Christe
Mater Divina Gratia
mater purísima
mater castísima
Mater inviolata
mater intemorata
mater inmaculata
mater amábilis
mater admirábilis
mater creatoris
mater salvatoris
Virgo prudentísima
Virgo veneranda
Virgo predicanda
Virgo potens
Virgo clemente
Virgo fidelis
Imaculum Justiciane
Sedes sapientis
Causae notrae lenitises
Vaso spirituali
Vaso honorabili
Vaso insigne devotion
Rosa mística
Turris davidica
Turris aburnea
Domus aurea
Foederis arcae
Janue celi
Stella matutina
Salus infirmorum
Refugium pecatorum
Consolatrix aflictorum
Auilium Christianorum
Regina angelorum
Regina Patriarchorum
Regina profetarum
Regina apostolorum
Regina confesorum
Regina virginum
Regina santorum omnium
Agnus Dei quitolis pecatta mundi
Parce nobis Domino
Agnus Dei quitolis pecatta mundi
Exaudi nos Domino
Agnus Dei quitolis pecatta mundi
Miserere nobis. 

VERSOS PARA PEDIR Y DAR POSADA

AFUERA                                                     
   En nombre del cielo                                      
os pido posada                                            
pues no puede andar                                   
mi esposa amada.   

ADENTRO
   Aquí no es mesón
sigan adelante,
yo no debo abrir
no sea algún tunante. 

AFUERA                                     
   No seas inhumano,                                        
ténnos caridad                                            
que el Dios de los cielos                             
te lo premiará.

ADENTRO 
   Ya se pueden ir
y no molestar,
porque si me enfado
os voy a apalear.

AFUERA                                       
   Venimos rendidos                                           
desde Nazareth,                                           
yo soy carpintero                                       
de nombre José.

ADENTRO
   No me importa el
déjenme dormir, nombre
pues yo les digo
que no hemos de abrir. 

AFUERA                                          
   Posada te pide,                                               
amado casero                                               
por solo una noche                                      
la Reina del Cielo.   

ADENTRO 
   Pues si es una reina
quien lo solicita,
¿cómo es que de noche
anda tan solita? 

AFUERA                                   
   Mi esposa es María                                        
es Reina del Cielo,                                       
y madre va a ser                                         
del Divino Verbo. 

ADENTRO
   ¿Eres tú José?
¿Tu esposa es María?
Entren, Peregrinos
no los conocía.

AFUERA
   Dios pague, señores,
vuestra caridad,
y que os colme el cielo
de felicidad   

ADENTRO                                       
   ¡Dichosa la casa
que alberga este día
a la Virgen pura,
la hermosa María. 
   

AL ABRIR LAS PUERTAS

   Entren, Santons Peregrinos,

reciban esta mansión,
que aunque es pobre la morada
os la doy de corazón.
   Cantemos con alegría,
todos al considerar,
que Jesús, María y José,
nos vinieron hoy a honrar.



PRIMERA JORNADA

   Considera, humildísima Reina de los An
geles, la gran obediencia con que habiendo 
oído que el César ordenaba que todos los
que viviesen en su imperio se empadronasen
para pagar el tributo, dispusísteis en com-
pañía de vuestro Esposo Sr. S. José, dejar
vuestra santa casa de Nazaret y tomar ca-
mino a Belén, a pie y con mil incomodida-
des, para que os empadronasen como tri-
butarios; llevando en vuestro seno virginal
el Rey de Reyes, siendo éste el motivo por 
que os expusísteis a los rigors del frío y a 
otros muchos padecimientos. Yo os ruego,
madre amorosísima, nos enseñeis a obede-
cer a vuestro soberano Hio, que sirva a 
Dios y aprenda de Jesucristo Nuestro Se-
ñor el camino de la gloria eterna. Amén.

   Humildes peregrinos
Jesús, María y José,
mi alma os doy con ella, 
mi corazon también.
   Oh! Peregrina agraciada,
oh bellísima criatura,
yo te ofrezco el alma mía
para que me déis posada.
(Se canta después de cada jornada). 

SEGUNDA JORNADA

   Considero, Virgen santa como salísteis
en compañía de vuestro castísimo Esposo,
de Nazaret para Belén, con aquella corte-
dad y pobreza que tanto amábais y para
un camino tan largo no llevásteis sino un
atillo insignificante cargado en un jumen-
to, estampando vuestras humildes plantas 
en el áspero camino (tan quebrado como
dichoso): cuyas piedras os lastimaron ho-
rriblemente. Pero qué os importaban si lle-
vábais en vuestro virginal vientre al Di-
vino Jesús hecho hombre. Yo os adoro y
alabo, rogándoos que me enseñéis a sufrir 
las incomodidades de la vida y que aman-
do la pobreza siga yo vuestras huellas pa-
ra gozar la bienaventuranza eterna. Amén. 
   Humildes peregrinos, etc.

TERCERA JORNADA

   Con qué admiración considero, oh Reina
de los Angeles, vuestra penosa caminata,
acompañada de los ángeles que os guar-
daban y que alababan con cantos dulcísi-
mos al Hijo de vuestras purísimas entra-
ñas. Aquí pondero, madre mía, en medio
de lo áspero y dilatado del camino; el con-
suelo que vuestra noble alma recibiría mi-
rando a los ángeles vuestros compañeros,
festejando con himnos al Rey de la Gloria.



Haz, madre Santísima, que tu Hijo Santí-
simo me conceda la gracia de que siempre
alabe a Jesús, María y José, en esta vida y
después en compañía de los querubes éter-
namente os adore. Amén. 

CUARTA JORNADA

   Considero, Paloma inocentísima, como
por la afluencia de gentes que caminaban
a Belén a empadronarse, se llenaban todas
las posadas del camino y os desechaban
cuando llegábais con vuestro Castísimo
Esposo a pedir hospedaje, mirándoos tan
pobrecito; yo, madre mía, os doy mi cora-
zón para que en él os aposentéis. Pondero
vuesta humildad cuando os señalaban pa-
ra descansar el sitio donde se recogían 
los animales. Allí comíais vuestras pobres
viandas con la resignación y tranquilidad 
con que veíais las cosas terrenas. Yo os
ruego, Virgen admirable, hagais que no se 
preocupe mi alma con las vanidades del
mundo, para que mi corazón albergue sen-
cillo, sea de amor hacia la Santa Familia.
Humildes peregrinos, etc.

QUINTA JORNADA

Os considero. Peregrina Reina de los An-
geles y Madre de Dios, entrando a la ciu-
dad de Belén, en compañía de tu santo Es-
poso y solicitando albergue en donde des-
cansar; lo primero que hicisteis fue buscar
la casa de empadronamiento y cumplísteis 
con humildad los mandatos del César. Qué 
ejemplo de obediencia me dáis, Vos, la Em-
peratriz del Cielo, sujetándoos a las leyes
terrenas. Concededme, Reina mía, que os
sirva a Vos y a vuestro Hijo Jesús, confor-
me a su voluntad y me sujete al estado y
esfera en que me ha puesto, para ejercitar 
las enseñanzas de Nuestro Señor. Amén.
   Humildes peregrinos, etc.

SEXTA JORNADA

Cómo te compadezco, Reina y Señora mía
al verte recorrer de puerta en puerta la ciu-
dad de Belén, en busca de un albergue en
donde ser acogida; y en ninguna parte se
compadecieron de vuestra delicada situa_
ción, alegando que por la afluencia de fo-
rasteros no había ni un lugar desocupado.
Aquí admiro vuestra paciencia y me con-
duelo de vuestro dolor y del de Sr. S. José
al tener que salir fuera de la ciudad y dor-
ir al pie de un árbol. Tú, la Emperatriz
del Cielo, sin tener un abrigo que te defen-
diera de la escarcha y de los vientos. Rué-
goos, Señora mía, que me alancéis de Je-
sucristo, Ntro. Señor, gracia para que si-
ga el camino de la virtud y consiga el 
miraros eternamente en la Gloria. Amén.
   Humildes, peregrinos. etc.




SEPTIMA JORNADA

   En este día, Señora y madre mía, acor-
dóse vuestro Santo Esposo de una gruta
en donde algunas veces los pastores y ani-
males se defendían de las inclemencias del 
tiempo y con tierna solicitud os condujo a
ese sitio, en donde pasásteis menos mal la
séptima noche de vuestra peregrinación.
Suplícoos, Señora, que por vuestra eficasí-
sima intervención merezca que mi corazón 
se ablande y abrazado en amor purísimo
sea digna habitación donde se alberguen 
siempre Jesús, María y José. Amén.
   Humildes peregrinos, etc.

OCTAVA POSADA

   Cuánto sufro, oh! Santísima Virgen al 
considerar que a pesar de tus sufrimientos
pues el alumbramiento se acercaba, tuvís-
teis que ayudar a vuestro amante Esposo
a limpiar ese lugar inmundo, que ni para
bestias era digno. Concededme Señora que
mi cinciencia se vea limpia de iniquidades,
que me conforme en todo con la voluntad
de Dios para estar con El en el cielo. Amén.
   Humildes peregrinos, etc.

NOVENA JORNADA

   Ha llegado la hora dichosísima del Na-
cimiento del Mesías! Arreatada en éxtasis
divino y elevados los ojos al Cielo diste a 
luz al Niño más hermoso, más sabio, más 
apacible, que hubo nunca en este mundo!
Su presencia en la gruta embelleció instan-
táneamente el lugar con el esplendor de su
gloria y en tu virginal regazo, reverencia-
do por el Castísimo Patriarca que a sus
pies se halla, rodeado de arcángeles, ánge-
les y serafines que lo adoran y cantan: Glo-
ria a Dios en las alturas y en la tierra paz 
entre los hombres de buena voluntad. Y
aún las bestias que pausadamente se acer-
can a calendar con s aliento al tierno in-
fante, forman el cuadro más imponderable
y majestuoso que se puede concebir. Es la
aurora del Cristianismo, la religión divina
que ensalza al débil y al oprimido e iguala
al magnate con el mendigo, pues sois buena y
clemente, Virgen amorosa. Amén.
     Noche buena, Noche hermosa,
     Noche de dulces placeres,
     No hay Noche más venturosa
     para los humanos seres.

   (A las once y media de la noche se reza-
rán nueve avemarías y luego, paseando, se 
cantará la letanía del Niño Dios y el Rorro!. 



LETANIA DEL NIÑO DIOS

Kirie eleison
Christie eleison
Kirie eleison
Christe audinos
Pater de celis Deus,
Filli Redentor mundi
Spiritu Santi Deus
Santa Trinitas Deus
Santa María
Madre del Redentor
Esposa de José
Reina de los Angeles
Santeisimo José
Padre del Salvador
Modelo de castidad
Niño recién nacido
Niño poderoso
Niño glorificador
Niño laudable
Niño misericordioso
Niño consolador
Verbo hecho carne
Hijo de María
Luz de la Redención
Alivio del pecador
Maná de consuelo
Tesoro de la gracia
Estrella del alma
Faro de consolación
Bálsamo de salud
Terror del Infierno
Alegría de los justos
Lampo de pureza
Templo de verdad
Padre de Israel
Niño amable
Niño humilde
Niño venerable, fiel
Niño Creador
Príncipe de patriarcas
Luz de los profetas
Maestro apóstoles
Arbol de la vida
Vertiente de virtudes
Divino Emanuel
Deseado del Mundo
Antorcha de pureza
Modelo de perfección
Inspiración celestial
Sol de verdad
Patriarca de justicia
Depósito de bondad
Lucero de la fe
Arca de felicidad
Dios humanado todo
Principio y fin de...

EL RORRO

A la Rorro, niño
a la rorro... ro
no hagas puecheritos
Niño Redentor.
   Dos luero son 
tus ojitos bellos,
tus labios corales,
oro tus cabellos.
          A la rorro.
   Tápate, Niñiyo,
que estás en cueritos
sirvan mis afectos 
para pañalitos.
   Ya se acerca el buey
también la mulita'
el frío que hoy tienes 
con su bao te quita
          A la rorro.
   Niño de María,
mi alma pobrecita
hoy te la regala
esta pastorcita.
          A la rorro.
   Hoy con gran anhelo
Niño Redentor
a tus piés tendimos
nuestro corazón.   
          A la rorro.
   Seas bendito, Niño 
bendito mi Dios,
las gracias te damos
todos a uno voz.
          A la rorro.

ORACION FINAL

   Oh Divino Señor, que llenendo cielo y tie-
rra con tu gloria, quisiste caminar descono-
cido y esconder tu grandeza en un establo
humilde. Haz que mis sentidos y potencias
te alaben y que viva agradecido a tu amor
con que te dignaste hacerte hombre para
salvarme a mi, miserable criatura. aviva,
Madre mía, en mí los efectos hacia tu divi-
no Hijo, para que hospede siempre en mi
corazón a mi buen Jesús. Amén. 




HIMNO

Al Nacimiento del Niño Jesús

   Dando las doce de la noche, se pondrán los pastores 
en dos alas delante del portal, donde estará ya el 
Nacimiento y entonarán a todo coro el Himno que 
va a continuación; y pasada cada cuarteta llegarán 
uno a uno a ofrecer.

CORO

Aromas se queman de plácido olor,
Delante del Niño derrámense flores,
Adórenle reyes y pobres pastores
Y cantos entonen al Dios Salvador.
   
   Son Bellísimos tus ojos
Y rizado tu cabello,
Como alabastro tu cuello,
Pura tu boca infantil;
¡Qué agraciados son tus brazos!
Tus manos, ¡qué delicadas!
Suavísimas tus miradas
Como las auras de Abril.
   
   Acostado sobre yerbas
Estás, ceñido de fajas,
Tú que el orbe desencajas
En los actos de furor.
¿En dónde apagaste el rayo?
¿En dónde dejaste el trueno? 
Amor te costeo en el heno,
Te ha desarmao el amor.
   
   Juega es tu boca preciosa
Cierta inocente sonrisa. 
Cual suele jugar la brisa
Con el botón de la flor.
Más unas lágrimas puras
Tu rostro mojan ¡oh Niño!
Es el llanto del cariño
De tu amor maternal.

   O es el llanto del dolor

Tu linda y cándida Madre
Te dá besos y te mira
Y te acaricia y suspira
Pensando en Getsemaní.
Abrázate conmovida
Y llora, y vuelve a los besos
Al contemplar los excesos
De mi amor que es para tí.

   De tu pueblo contra tí.

Si los ángeles volando
Pasan de estrella a estrella,
Una criatura tan bella
No han de poder encontrar,
Desde tu rubio cabello
Hasta tus gloriosas plantas,
Eres glorioso y encantas
El cielo, la tierra y el mar.

   Mirad este pequeñuelo

Que tiene atadas las manos,
Pues a griegos y romanos
Y al mundo dominará.
Los héroes y los monarcas
Son insectos a su lado;
Y sobre el cielo estrellado
Los luceros pisará. 



VERSOS DE NOCHEBUENA


   Esta noche es Noche Buena,

noche de comer buñuelos;
en mi casa no los comen
por falta de harina y huevo.
   
   Muy recio toquen los pitos,
fuerte suenen los panderos,
que vino ya a este mundo
el verdadero Rey de los Cielos.

   Con mucho gusto y contento

pasemos la Noche Buena,
de alegría y regocijo
y con una buena cena.

   Los padrinos que acostaron

esta noche al Santo Niño,
que vivan años y años
y reciban nuestro cariño. 

   Maestros, toquen ya la música,

toquen una pieza buena,
que es la noche más grande,
la noche de Noche Buena.

   Rindamos nuestro homenaje

tan puro como el armiño,
a la Virgen de las Vírgenes,
al Carpintero y al Niño.

E. Guerrero. Correo Mayor 100. 




RORRO

Para Celebrar el Nacimiento del Niño Dios

A la rorro Niño 
A la rorrorró
Que viniste al mundo
Solo por mi amor
Esos tus ojitos
Ya los vas cerrando
Pero estás mirando
Todos mis delitos

Las lágrimas tiernas
Que por mi derramas
Son pruebas, que me amas
Pues padeces penas,
Por cuna te ofrezco
Mi fiel corazón
Te pido el perdón
Más no lo merezco
   Coro A la rorro, etc. 

No hagas pucheritos
Duerme, Padre amado,
Que mi cruel pecado
Os causa conflictos,
A dolor me mueve
Ver dos animales,
Que finos y leales
Tu amor los conmueve
   Coro a la rorro, etc.

Quisite por nombre
llamarte Jesús
Como Padre amante
Tú me diste luz
Recibe gustoso
Este rorrorró,
Que muy placentero
Te ofrezco yo,
   Coro a la rorro, etc. 


Mi querido Padre
Mi Dios y Señor,
que sufres alegre
Del frío su rigor
En el crudo invierno
Tú, mi Dios, naciste
De todas mis culpas
ya me redimiste

           Coro General


La Gloria te cantan

Angélicas vices
Para que te duermas
Y del sueño goces
Delicias del mundo
Son penas y pesar,
Por eso el Eterno
Se quiso humanar. 

4 comentarios:

Maria Perez dijo...

Qué bonito, me recordó las celebraciones que hacíamos cuando niños. Gracias por publicar.

Guillermo Reza dijo...

Esas Letanías las imprimía mi bisabuelo Eduardo Guerrero, saludos

gigastec dijo...

Gracias por el aporte. Estaba buscando y además que bueno que lo transcribiste. Eso me ayudó mucho mas. Un saludo.

Unknown dijo...

Gracias por compartir. Se que el folleto es de algunos años, como podria conseguir una copia?