viernes, 13 de agosto de 2010

El robo de una joya, a Nuestro Señor del Hospital en Salamanca, la de El Bajío.





Leyendo el periódico estatal El Correo de Guanajuato, me enteré antier que un ladrón o quizá varios ladrones, se han robado la corona de plata bañada en oro y con incrustaciones de piedras preciosas de Nuestro Señor del Hospital de Salamanca. La corona es de espinas y con las tres potencias y tiene un valor incalculable para los creyentes abajeños y quizá de todo el estado de Guanajuato por que es precisamente Nuestro Señor del Hospital, una de las esculturas más famosas de todo el centro del país.


El Cristo crucificado del Señor del Hospital, es una escultura hecha con pasta de caña de maíz y es originaria de Pátzcuaro Michoacán. Es hecha con el interior de las cañas secas del maíz molido y mezclado con muciélago de orquídeas que hace una pasta muy resistente contra las polillas. El interior de las esculturas, son grupos de cañas y los dedos son hechos con plumas de guajolotes y se moldea la pasta sobre la estructura base para finalmente darle el encarnado a las esculturas. Se creé que la escultura data de mil quinientos cuarenta y tres y la corona robada es supuestamente la original del Santo Cristo. La escultura del Señor del Hospital, representa a Nuestro Señor Jesucristo muerto en la Cruz y con el rostro muy caído hacia el costado derecho y reposando en su pecho. Tiene una antigüedad de cuatrocientos setenta años aproximadamente, tiene el tamaño un poco mayor que el natural, el cuerpo es bastante torcido a la derecha, en arco, El hombro izquierdo desencajado, los brazos tirantes, la nariz grande y afilada y es de barba partida. Color oscurecido o negro azabache y pesa trece kilos. La escultura fue llevada a Salamanca y pronto se le dió el nombre de El Señor del Hospital por habérsele colocado inicialmente en el Hospital para Indios de la Limpia Concepción de María, que se encontraba a un lado de la parroquia en donde permaneció IV siglos hasta que fue trasladado al interior de la parroquia actual a principios del siglo XX en Salamanca.




La corona es una corona de espinas con las tres potencias y tiene una antigüedad de cuatro cientos setenta años y si no tiene un valor monetario, (que si lo tiene), tiene un valor incalculable para los salmantinos y los católicos en general. Es una verdadera vergüenza que se roben la iconografía católica para venderla con toda seguridad en el mercado negro por unos cuantos pesos. Terminará quizá, en una colección privada de Estados Unidos, Japón, Europa o quizá en la surgiente China. Es importantísimo el tener un archivo con fotografías del inventario de los templos. Videocámaras de seguridad instaladas en los templos porque no podemos pensar que Dios nos ve y que nada pasará. Tener siempre a la gente que pertenece a la congregación o a la parroquia a que esté siempre en guardia y "al alba". Aunque el problema es que la gente se ha vuelto sínica ante sacrilégios como éste y dicen miles de disparátes justificando los hurtos. He escuchado y leído comentarios tan absurdos, que causan risa leérlos. Inmediatamente culpan a los Curas con que son pederastas y abusos en contra de la gente, y eso justifica los hurtos de nuestro patrimonio cultural, por Dios. No dudo y creo que los hay pero, el asociar una culpa de unos padres con hurtos y que les de gusto que se roben el patrimonio cultural del Bajío, eso es intolerable y nadie, debe de alegrarse por que se roben lo último que nos queda de la gloria cultural que una vez tuvimos. En mi pueblo, Pueblo Nuevo, teníamos la costumbre de tener la parroquia de San Antonio de Padua abierta desde las séis de la mañana hasta las nueve de la noche. Cualquier persona podría entrar a orar o admirar las esculturas a cualquier hora del día y en muchas ocaciones asistí a ella en completa soledad. En la actualidad, se cierra desde la una de la tarde hasta las cuatro o cinco por protejer el poco legado que tenemos y que nos queda. Creo que la corona de oro y piedras preciosas de Nuestra Señora de la Candelaria está guardada. Escuché decir que se guardaba en una caja de seguridad del banco y que es colocada en la Santísima escultura de Nuestra Señora de las Candelas, solo en ocaciones especiales. Es que creo que la gente ha perdido el respeto a todo y a todos. Porque si eso sucediera en los países árabes y esa persona es encontrada, verían que le cortan las manos y si violas, te cortan el carajo. Ojo por ojo, diente por diente. ¿Así tenemos que ser? No creo, pero deberíamos para así asegurarnos de que hurtos y crímenes, no ocurran. Espero en Dios que sean encontrados a esos canallas o, que debuelvan la corona a quien pertenece, al Señor del Hopital de Salamanca la del Bajío.

Pueden leer la leyenda del Señor del Hopital en la bitácora de nuestro amigo Benjamín de Salamanca y lo último en las noticias sobre tan nefasto hecho.




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