jueves, 1 de agosto de 2013

El Fauno o Pan, Dios de la Agricultura y el Ganado. Mitología.

El Fauno de Barberini, Gliptoteca de Munich, Alemania.

Hoy un poco de mitología clásica.

El Fauno es una criatura fantástica que se desprende de la mitología romana, se le considera una divinidad por los di indigetes (grupo de dioses adoptados de otras mitologías, dioses indígenas). Se le asocia al semidiós griego Pan, por su similitud física y también es conocido como Lupercus, literalmente el que protege del lobo, pues se dice protege el ganado de los lobos.. Según las leyendas, fábulas y la propia mitología, el Fauno vendría a ser el tercero de los reyes del Lacio, sería hijo de Pico y Marica, nieto de Saturno, y padre de Latino.

Fauno habría sido quien promovió la agricultura y la ganadería, se lo describe como un diestro cazador. El Fauno es muy importante para la historia de la mitología romana a lo que a Lacio se refiere, sobre todo por sus aportes en la agricultura y ganadería citadas. Fauno es considerado el dios de los campos y los pastores, pero no es la única razón de porque se le adoraba, también es considerado una divinidad oracular y profética. También se le consideraba el espíritu de los bosques, el cual tenía poderes proféticos y adivinatorios. Los faunos A pesar que Fauno se refiere a una sola persona, existe la creencia que se referían a más de uno o que existían seres llamados faunos. Estos eran una suerte de hijos de Fauno, es decir criaturas del bosque, la cual eran descritas con cuernos, mitad humano y con patas de cabra, las cuales tenían poderes mágicos referidos a la naturaleza, habitaban en los bosques, eran seres alegres y a la vez caprichosos y se dedicaban a asustar a quienes se internaban en los bosques de su dominio. Se les asociaba con los sátiros, ya por su similitud física. Pero los sátiros a pesar que tenían cuernos y patas de cabra, y los faunos tenían cuernos de cabra y pies humanos, quizá la gran diferencia entre sátiros y faunos, en lo que rasgos físicos se refiera.

Tiene piernas y cuernos de macho cabrío y largas orejas vellosas. Nació en Arcadia y al verlo Mercurio lo envolvió en una piel y se lo llevó al cielo para divertimento de los dioses, a cambio lo hizo inmortal.

En su juventud se enamoró de la ninfa Sírinx, pero esta no le correspondía por su aspecto un tanto satánico. Fauno la perseguía junto al río Ladón, pero cuando iba ya a atraparla, los dioses se compadecieron de la ninfa y la transformaron en una caña. Pan quedó desolado. En su desolación cortó unos tallos de caña desiguales, los unió lateralmente y compuso con ellos la flauta que es conocida como caramillo. Con esta flauta compuso preciosas melodías, que acompañaba con su preciosa voz, tan hermosa como feo era su cuerpo.

Vivía en el bosque y continuamente era rodeado de ninfas que acudían a escuchar su hermosa música y melodiosa voz. Con el tiempo se enamoró de la ninfa Pitis y esta le correspondía, pero Boreas también quería a la ninfa. Al verse rechazado y menospreciado a cambio de semejante personaje grotesco, en un arranque de celos Boreas tiró a Pitis por un acantilado. Los dioses transformaron a Pitis en pino, árbol que fue consagrado a Pan.

Después de tanto amargo abatir amoroso, Pan se marchó con Baco a la guerra de la India, donde demostró su inteligencia con la táctica militar.

Ya en la antigüedad, y posteriormente, se ha confundido a Pan o Fauno con los Sátiros o los Silvanos, moradores de los bosques, alocados, maliciosos y temidos por las pastoras. Lo que tenemos ahora entendido es que Pan y Fauno son la misma persona y los sátiros, son similares en características físicas, pero con patas de cabra. ¡Es hermosa la mitología!.

Las Lupercales son las fiestas dedicadas al dios Pan o Fauno en el Lacio. Se celebraban el 15 de febrero. Sus sacerdotes, los Luperci, inmolaban machos cabríos y cabras, se cubrían con las pieles y corrían por las calles cubiertos con ellas, esgrimiendo látigos de cuero con los cuales pegaban a los transeúntes.

Pan era además un dios oracular, transmitía sus mensajes en sueños, mediante voces, o hacía susurrar a los árboles. También era el responsable de la sensación de alarma súbita y los temores imaginarios, también conocidos como pánicos.


Parafraseado de: El Fauno y de la red.

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