sábado, 22 de octubre de 2011

A un Año de tu Partida Hugo, Víctor Hugo González Mares, mi primo hermano.

La primer resortera de mi primo hermano, 
Víctor Hugo González Mares.

Es simplemente increíble como es que el tiempo pasa, pasa y con el, la vida se nos va. Hace ya hoy un largo año que Hugo, mi primo hermano, dejó de existir. En su memoria, publico el único recuerdo factible, que tengo de él. Su primera resortera. 

Hugo siempre tuvo fascinación al igual que yo, en la naturaleza. Le gustaban los trinos de los pájaros, era una persona muy cuidadosa con los animales y a la vez, le gustaba trepar a los árboles y jugar con una resortera. Le recuerdo que tenía una puntería, que asustaba de lo buen tirador que fue. 

En la última visita que di al pueblo, entre mis recuerdos he conservado por muchos años la resortera que él me dió, su primera resortera. No se de que tipo de palo sea pero, el la hizo y le quitó la corteza áspera que la madera tenía. Yo jugué con ésta resortera muchos años también pero, se ha quedado sin resortes y solo me queda, la horqueta.  


Hugo, hoy... Hablamos de ti. 
Hablamos de ti, pero no con pena.
Sencillamente hablamos de ti, de cómo
nos dejaste, del sufrimiento lentísimo
que fue marchitándote, de tus
cosas hablamos y también de tus gustos,
de lo que amabas y lo que no amabas,
de lo que hacías y decías y sentías;
de ti hablamos, pero no con pena.

Y poco a poco te volverás tan nuestro
que no hará falta ni que hablemos de ti
para recordarte, poco a poco serás
un gesto, un nombre, un gusto, una
mirada que fluye sin decirlo, ni pensarlo.

Miquel Martí i Pol.

martes, 18 de octubre de 2011

Un Cuento del Escritorio de mi Sobrina, Eunice.



Y cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí…. En este momento me doy cuenta de que realmente el dinosaurio sigue aquí, junto a mi, yo solo abro un ojo para darme cuanta de esto tan increíble, no me muevo, ni siquiera me agito ni respiro de forma diferente para que no se de cuenta de que he despertado…no quiero ni que el corazón me palpite porque sería desastroso y quizá me devoraría. Me pregunto ¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué hasta aquí? ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente? Porque de lo único que recuerdo es de haber saltado desde aquel avión cuando casi pisaba tierra y en el que yo me dirigía a mi continente, América. Al caer, yo fui el único que pudo sobrevivir tan gran impacto y no se ni como es que sobreviví. Iba yo en la parte trasera de la nave, quizá esa fue mi fortuna y me salve por eso. Al despertar y al ver como devoraban a mis compañeros de vuelo caídos esos increíbles animales pensé que era un sueño y fue cuando desmayé por que no recuerdo nada más pero, ¿Por qué no me habrán comido a mi? Siendo yo un joven alto, fornido y manco. No lo se. Ahora tengo mucha hambre y ya debieron pasar muchas horas porque he estado inconsciente por mucho tiempo. Veo que el gran dinosaurio se levanta, ¡¡Oh Dios!! Que enorme es. Parece un edificio de tres pisos en movimiento y su piel es muy parecida a la de un cocodrilo pero gigante, que digo gigante, gigantesco y mas escamuda, tal como los describen en los libros de biología de la primaria pero es tornasol de las escamas de cuello. Brilla de colores radiantes a la luz del sol. ¿A dónde irá? Se mueve y pareciera que se dirige al lado opuesto de donde estoy. Tiene la cabeza del tamaño de un coche y unos dientes que se ven filosos y enormes. Parecen cuchillos afilados pero blancos. De la boca del reptil, babea largos chorros que parecen escarchas de babas. Ahora que se ha alejado aprovecharé para escapar… si es que puedo correr y no me ve. Aunque se ve que se mueve con lentitud, realmente un paso de ese dinosaurio son diez o doce míos. Tendría que correr como si estuviese en una competencia de una gran carrera. Solo mi buena suerte que podría seguir teniendo, me ayudará a salir con vida de ésta fantástica aventura.

El joven se levantó y salió de la cueva que tenía y usaba de guarida. Al salir, se encontró con un mundo de animales extraordinarios, muy raros y quería seguir viéndolos detenidamente pero, tenía que pensar rápido hacia donde ir y buscar algo para comer y sobre todo, ponerse a salvo. Después de mucho caminar sin un rumbo fijo y de encontrarse entre un mundo vegetal rarísimo y nunca visto por él. Vió grandes palmeras, helechos gigantescos que parecían árboles de tan grandes en tamaño. Sus hojas, podrían cubrir el techo de una casa moderna, y tenían un olor perfumado. Algo así como si fueran rosas pero no, eran helechos, verdes y llenos de esporas. Las esporas eran muy grandes. Parecían pacanas y de forma algo ovalada, con su piel brillante, lisa y con manchas negras. Se podían abrir y degustar con facilidad aunque al principio la tuvo que probar con algo de duda y mucha prudencia, porque no sabía si pudieren ser venenosas tales esporas y que efecto tendrían en él. En su vida habría pensado que las esporas fueran alimento pero en ese lugar si, era alimento y era la reproducción de los helechos. Se reproducían esos helechos por medio del agua, llovía a cántaros en esa zona de la tierra. Las esporas tenían un sabor a coco. Si, a los frutos de las palmeras y de esos cocos que crecen en las playas y tenían una textura crujiente que al masticar, se hacía y se sentía en la boca babosa y algo amarga pero con un toque de coco y algo aceitosas. Como si uno se estuviera comiendo un plátano alto. Continúo buscando otros frutos, algunos de los que vió eran de los más raros y de unos colores muy llamativos. Como los frutos de las regiones tropicales del planeta. Vió unas frutas que parecían naranjas pero de color morado. Al abrirlas, le dejaban las manos manchadas de un color café o marrón que no se quitaba al lavarse las mano. Al seguir explorando y algo perdido entre tal vegetación y bosques extraordinarios. Pudo también comer unas frutas que parecían asquerosas a la vista pues eran viscosas pero no olían mal y sabían deliciosas, algo agridulces; eran ovaladas, del tamaño del puño de su mano y con una cáscara semi-dura, lechosa y por dentro estaban llenas de semillas pequeñas a diminutas, brillantes, negrísimas y con muchas características que el las relaciona con las llamadas granadas chinas pero gigantes.

Una vez que quedó satisfecho de comer esa exótica y deliciosa fruta, me encontré con el borde de esa selvática zona y comenzaba una zona muy árida, un desierto. Se divisaba en la lejanía un oasis al cual me dirigí con premura. El calor se sentía muy seco y muy caliente. Me siento ebrio de calor y los ojos me pesan como pesado plomo, camino de lado y la cabeza parece estar tan pesada que caigo y no me detengo. ¿Por qué me siento tan mal? Me pregunto. ¿Por qué tengo tanto sueño y siento que me duermo, despierto? No puede ser, tengo que encontrar refugio antes de que me sienta a descansar…me comerán…las fieras de éstas latitudes.

Tratando de evitarlo el muchacho cae y duerme, pues esa fruta realmente le relajo el sistema nervioso. Algo así como si fuera o tuviera el efecto de un calmante natural. Finalmente pudo relajarse y descansar de tanta aventura.

¿En dónde estoy? –piensa desesperado y abre solo un ojo nervioso por el panorama que percibiría esta ve. ¿Qué? ¿El dinosaurio otra vez aquí? ¿Habrá venido por mí? ¿Habré soñado? ¿Será ésto una pesadilla? Recuerdo que al comer aquella fruta me calló unas de esas negras y brillantes semillas en mi pantalón, se me pegaron con la baba que tenían cubriéndoles. – mira cuidadosamente y cual es su sorpresa… la mancha estaba ahí, realmente se daba cuanta que era la segunda vez que despertaba y no había sido devorado por el majestuoso e impresionante dinosaurio ahí delante de él, maravillado y ya sin tanto miedo a lo que pensó era una fiera.

El dinosaurio que tanto impresionó al joven y que pensó que se trataba de una fiera, se acercó al joven con una ternura que parecía increíble verlo y para él muchacho sentirlo en carne propia. El dinosaurio era un reptil carroñero pero amigable y tierno como un cachorro con los seres vivos. Por ello fue que no se comió ni devoró a nuestro aventurero chico. ¡Qué sorpresa tan increíble! Después de tanto susto y pensar que ese adorable reptil se lo comería, pasó a ser un casi adorable mascota silvestre. Triste fue su realidad porque se dio cuenta pronto, que muy cerca de donde se encontró al dinosaurio, comenzó a reconocer las vistas cercanas a su lugar de origen. Sobre todo, la torre más grande de la ciudad de Guadalajara. La despedida del dinosaurio fue triste. Después de haber pensado que tan fantástico animal se lo devoraría, despertó de la pesadilla en el asiento del avión y casi a punto de aterrizar sano y salvo, en el aeropuerto internacional de la ciudad de Guadalajara.

sábado, 15 de octubre de 2011

El Camino Real de Tierra Adentro, presentado por INAH.


Desde 1598 se exploró una ruta con antecedentes prehispánicos que partía del Valle de México hacia el norte, a Nuevo México, conocida como El Camino Real de Tierra Adentro.

Hace más de 400 años, un grupo de soldados y sus familias, se aventuraron a explorar el norte de La Nueva España. Con pisadas de caballos y huellas de carretas, se trazó una ruta que alcanzó mas de dos mil kilómetros.

Éste puente cultural, que une a México y los Estado Unidos, es una referencia de lo que significó la colonización a gran escala y es testigo de la capacidad de integración de sus pobladores con la naturaleza.

Con el paso de los siglos, éste corredor se a transformado, pero continúa siendo un espacio de intercambios tanto de mercancías como de ideas.

Rescatar el legado cultural de los valores e ideas asociadas al Camino Real de Tierra Adentro, es el punto de partida para hacer de esta ruta un eje de desarrollo regional. Se requiere de conjuntar voluntades y esfuerzos, de promover fuentes de financiamiento, políticas de gestion del patrimonio cultural y convenios de cooperación internacional; así como de la participación de autoridades estatales y municipales.

El reunir archivos documentales a permitido conocer las características de antaño de éste camino. Fotografias, mapas, catálogos y testimonios ligados a estudios actualmente desarrollados confirman el valor de este Camino Real.

El fortalecer la identidad regional y la diversidad cultural del Camino Real de Tierra Adentro, permitirá proponerlo como itinerario cultural reconocido por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

El legado que significa la riqueza de este patrimonio de monumentos, sitios, espacios culturales, ideas y costumbres. Plantea el reto de heredar a las generaciones futuras, no solo el conocimiento de sus valores culturales; sino la posibilidad de hacerlos suyos, para enriquecer su identidad y legarlos a su vez, a las generaciones futuras tanto de ambos países como del mundo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

12 de octubre, Hispanidad. ¡¡¡Viva la Hispanidad y América Cabrones!!!



Hispanidad:
«La mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo crió, es el descubrimiento de Indias; y así las llaman Nuevo Mundo». 

Así describía Francisco López de Gómara en su Historia General de las Indias(1552)al continente americano que España acababa de descubrir y de conquistar, incorporando sus repúblicas a los dominios de la Monarquía Hispánica con vistas a su cristianización y consiguiente regeneración por la vía de su independencia. 

Con la emancipación de los virreinatos americanos, durante el siglo XIX se formó una comunidad hispánica de naciones en ambos hemisferios, cuya identidad común ya no era el pertenecer a la Monarquía Hispánica y ser católicas, sino caracterizadas por el uso del idioma español como lengua oficial. 

No cabía otra denominación a toda esa comunidad que la de Hispanidad, recuperando así un término añejo ligado a la lengua española, registrado por primera vez por Alejo Venegas en su Tratado de Ortografía y Acentos de 1531. 


Con la celebración del cuarto centenario del Descubrimiento de América, en 1892, cuajó la idea de celebrar la efeméride del 12 de Octubre como Día de la Hispanidad, instituyéndose como Fiesta Nacional de España en 1918 por parte de Antonio Maura, así como en Argentina un año antes.

Sin embargo, al calor de la Hispanidad, cuajó entre autores de raigambre católica como el sacerdote español Zacarías de Vizcarra, el Arzobispo de Toledo Isidro Gomá y el ensayista español Ramiro de Maeztu la idea de una Hispanidad ligada precisamente a lo que habían sido los esquemas de identidad de España y América durante el Antiguo Régimen: la religión católica y el reconocimiento de la soberanía de la Monarquía Hispánica. Maeztu protestaba precisamente por «la constante crítica y negación de las dos fuentes históricas de la comunidad de los pueblos hispánicos, a saber: la religión católica y el régimen de la Monarquía católica española» en su primer artículo de una serie publicada en Acción Española desde 1931 hasta 1934; trabajos que cristalizarían en su Defensa de la Hispanidad, donde postularía una suerte de una federación o confederación de pueblos hispanos, con el poder moderador de la Monarquía Hispánica, entendida ahora como Monarquía Católica, basada en la interpretación tradicional del catolicismo y en el corporativismo socio-económico, tan en boga en aquella época.

Si bien puede parecer artificiosa esta definición de Hispanidad, en tanto que deja en segundo plano su referente común, la lengua española, desde luego es más asumible que la suposición delirante de una Indoamérica al estilo de Víctor Raúl Haya de la Torre. Y ya el colmo lo constituye convertir el 12 de Octubre de 1492, el Día de Colón tal como lo concibió José María González, Columbia, en insulso y multicultural «Encuentros de Dos Mundos», como los indigenistas hispanoamericanos sostuvieron a coro con una resentida y analfabeta socialdemocracia española (comprometida con el no menos insulso término Latinoamérica), durante los fastos del Quinto Centenario de aquel descubrimiento de ese Nuevo Mundo, América, a cargo de Cristóbal Colón, hecho que cambió por completo nuestra concepción del mundo.


Directamente tomado de: http://www.reeditor.com/columna/1188/15/internacional/hispanidad