martes, 29 de julio de 2008

Agua de Horchata


El otro día, mi querido amigo Ole me invitó a una parrillada. Me pidió que si podría llevar agua de horchata. Yo tenía entendido que se hacía con semillas de melón. Por lo menos eso había leído hace muchos años en un recetario. Después me enteré que muchas personas la hacen con arróz molido. Luego en un programa por la tele, me enteré que en España la hacen con almendra molida. Se oye muy buena aunque nunca la he probado. He aquí un par de recetas.


Agua de horchata de semillas de melón.


Ingredientes:


½ taza de semillas de melón
1 vaso de jugo de melón
1 ½ litro de agua
Técnica de preparación:
Las semillas de melón se lavan, se les quita las hebras, se escurren y se ponen un rato al sol (si no se va a ocupar todo, se deja secar y se guarda en un frasco). Lo que se va a ocupar se licúa con un poco de agua, se cuela, se vierte en una jarra y se le agrega el jugo de melón y cubos de hielo al gusto.



Agua de Horchata de arroz


Ingredientes:


Medio kilo de arroz
Canela molida
Vainilla, unas gotas
Leche al gusto
Azúcar al gusto
Hielo al gusto
Modo de preparación:
Se pone el arroz en un recipiente hondo y se le agrega agua hasta que se cubra totalmente y se deja remojar toda la noche. Una vez remojado se muele en la licuadora con agua suficiente se le agrega la leche el azúcar las gotitas de vainilla y al final la canela molida. Se sirve bien fría. Se puede preparar también con avena con base en la misma receta pero omitiendo el remojo. También con coco (el sabor es otro pero también se le conoce en partes de México como horchata, suprimiendo el remojo y cambiando la vainilla por canela y por último, más antiguamente se conocía como horchata. La preparación hecha con las semillas de melón y la parte pulposa cercana a ellas, solo con agua, azúcar y agregas hielo.





jueves, 8 de mayo de 2008

Día de las Madres

Mi mamá a la edad de quince años
Hoy, es día de las madres y me encuentro muy triste. Es el segundo año que mi mamá no vive y segundo que no le hablaré para felicitarla por el día de las madres. A veces pienso que sería mejor que no se celebrara éste día, ni su cumpleaños, ni navidad, ni el día de su santo... todo porque se siente un vacío en mi alma. Quiero tomar la bocina del teléfono y marcar su número telefónico pero...me doy cuenta que me engaño a mi mismo y la realidad me sorprende. Como me gustaría platicar con mi madre, quisiera simplemente soñar con ella pero, ni esa satisfacción he tenido todavía.

Mi madre era una mujer alegre, luchadora, sincera, fuerte, de convicción, tenás, solo Dios sabe las noches en vela que ella pasó por mi y por mis hermanos cuando estuvimos enfermos. Avandonados por mi padre, nuestra madre luchó con dedicación y en la miseria por todos y cada uno de nosotros. Ella siempre fue optimista y siempre pensó que algún día, estaríamos en mejores circunstancias.
Mamá, te extraño tanto.

Soneto sobre la muerte y la vida

Signifícase la propia brevedad de la vida, sin pensar, y con padecer salteada de la muerte.


¡Fue sueño ayer: mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo,
apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.

Francisco de Quevedo.


jueves, 10 de abril de 2008

Decálogo Para Saber Envejecer

1. Cuidarás tu presentación día a día. Arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida! El peinado, La ropa, todo atractivo, oliendo a limpio y a buen gusto. EL buen gusto es gratuito, no cuesta nada. Que al verte se alegren tu espejo y los ojos de Los demás.

2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. EL agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

3. Amarás el ejercicio físico como a tí mismo. Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, por lo menos abrir la puerta, regar las rosas, contestar el teléfono, cualquier movimiento que te despegue de la cama y del sillón. Contra inercia, diligencia.

4. Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado, la cabeza gacha, La espalda encorvada, Los pies arrastrándose, no. Que La gente diga un piropo cuando pases: Qué tiesecito el señor, qué altiva la señora.


5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Acabarás por creerte más viejo, más viejo y enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. A la gente no le gusta oír historias de hospital. Cuando te pregunten: ¿Cómo estás?, contestarás que divinamente.

6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo. El corazón no envejece, el cuero es el que se arruga.

7. Tratarás de ser útil a tí mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible. Y ayuda, ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio. Al abrirte a los demás, dejarás de estar pensando en un “yo” angustiado y solitario. Sólo cuando se abre la nuez aparece la almendra.

8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística. Haz algo, lo que sea y lo que puedas. Una ocupación artesanal, un rato de lectura, un trozo amable de TV, la música. la bendición del trabajo es medicina para todos los males.

9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego las que se anudan en el hogar, integrándote a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás tu corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente unos viejos como tú. Huye del bazar de las antigüedades.

10. No pensarás que “todo tiempo pasado fue mejor”. Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento. No digas a cada palabra “las cosas andan mal, en mi tiempo…” Positivo siempre, negativo jamás!. El anciano debiera ser como la luna, un cuerpo opaco destinado a dar luz.

Mons. Joaquín Antonio Peñalosa