viernes, 5 de noviembre de 2010

Inolvidables Encuentros Familiares








La tumba en donde descansa Hugo.


La muy cuidada camioneta de Hugo.




Mi última visita a la gran ciudad de Los Ángeles en California por más de un día y en Compton, sucedió hace veintiséis años, cuando cruzé la frontera. Desde esos entonces, solo lo he hecho en el aeropuerto internacional de la ciudad. En ésta ocasión, aunque las circunstancias no fueron de placer, conocí a muchos parientes que siento nos aprecian. Reconecté con los Ramos de California, mis tíos, con mis sobrinos los hijos de Jaque mi prima y con los Medina, mis tíos y primos. Estuvimos mis hermanos y yo por solo un día completo, el domingo y dentro de la tristeza que nos embargaba con dos fallecimientos en una semana de la familia, Hugo mi primo y mi tío Chava su padre, tuvimos mucha satisfacción y alegría de volver a ver a mis parientes.

Después del servicio funerario a mi primo Hugo, estuvimos platicando con Jaquelina mi prima, José Luis "el pelón" de Chay Contreras y a mis sobrinos hijos de ellos que no conocía. Jaque y José Luis tienen cuatro chicos, Jaqueline, José, Pablo y María. Se que a José le gusta la fotografía y les dije que la próxima vez que los vea, tiene que ser en su graduación de la Universidad.





Jessica Medina, José y Pablito Contreras González.



Palabra que les juro que si me he encontrado a mis parientes por la calle, no tendría ni la menor idea de quienes serían ellos. Han pasado tantos años y creo que a ellos, les hubiera pasado exactamente lo mismo y no nos hubieran conocido. Por primer vez en mi vida conocí a mi tío Jaime. Jaime es el hijo mayor del tío Germán Ramos y tía María Cabrera. Él es el ahijado de mi madre y de mi tío Chava. Como le comenté a mi tío Jaime, "finalmente lo veo bestido", ja. En la única fotografía que tenemos en casa, él se le ve de muy temprana edad, recostado y desnudo. Llegamos a la casa de mi tío Jaime y su señora esposa Lucha, quizá se llame Ma. de la Luz. A ella la recuerdo que vivía en el callejón de la servatana, no se quienes son sus parientes pero recuerdo haberla visto allá de jovencita. A mis otros tíos, recuerdo que en una ocasión hace ya muchos años, nos visitaron en el pueblo, creo que en esa ocasión solo faltó mi tío Jaime pero recuerdo haberlos visto yo muy chico. Aunque a mis tías, de quien mejor me acuerdo es de la tía Cristinita, la tía Lola y la tía Patricia. A nuestras tías Lilia y Lourdes realmente no las conocía ni las recordaba aunque son muy bien parecidas y de paso, muy simpáticas.





El tío Roberto y Sofi, su niña.


La tía Cristinita Ramos Cabrera.


El más bonachón tío Jaime Ramos Cabrera.


Las tías Lourdes, Lilia, María, tío Jaime y la tía Lola Ramos.


Tía Patricia, tío Carmen Medina y los tíos Roberto y Rafael Ramos.





Calurosa despedida. 


Último retrato, hasta luego.

A mis tíos, recuerdo poco al tío Germán chico y ésta vez tuve el gusto de ver a los tíos Raúl, Rafael, Gabriel, Roberto y al que nunca habla, Gerardo, jijiji. Bromearon con él y le dijeron que él nunca platica con su mamá porque no habla, eso nos causó gracia. Les deseamos a todos lo mejor.



El patio de la casa de los tíos Germán y María.


El arriate de la casa o la barda que divide casas hermanas.

Tía María nos contó la anécdota de cuando mi tío Germán se "la llevó" a depositarla en casa de mis abuelos antes de casarse. Supuestamente "el bachiller" ya se había comunicado con ella y estaba en acuerdo con mi tío Germán para llevarla a casa de mis abuelos y todos estaban de acuerdo, menos sus pobres padres de mi tía María. Supuestamente la metieron en la casa y mi papá chuche inmediatamente atrancó la puerta con la tranca y ya ella se cerró la puerta a cal y canto. Nos dijo que en esa ocasión comieron albóndigas, o medio comió porque se imaginan el nerviosísmo de ella. Nos contó que nunca ha comido, albóndigas mejores a las de ella. Muy buena cocinera era la señora Antonia Ramos, mi abuela.

Nos sentimos alagados entre ellos y queridos por demás con su cortesía y buenos deseos para con nosotros, ojalá un día no muy lejano, podamos volver a verlos, no en un velorio, sino en una celebración. Nos prepararon un festín en un dos por tres en casa de mi tía María. Me encantó el lugar, lleno de recuerdos que yo ya había visto. Retratos de las tías y tíos, el tío Rafael rápidamente salió y trajo su colección de retratos y allí, pude ver y recordar a mi gente que se ha marchado a la eternidad y recuerdos del pasado de ellos. De los retratos que vi, me encantó el de donde se ve la casa de Tía Ramoncita López y lo que el pueblo fué, el de tía Chuchito y su familia de jóvenes, el colage que hizo mi tía María con las fotos de mi tío Germán, aunque no le tomé ninguna foto a ese retrato, que pena. También me gustó mucho ver los retratos que yo ya había visto en casa de mi abuela Antonia Ramos. Creo que tendríamos plática para mucho rato. Nos despedimos de ellos con alegría y gusto de haberlos visto y con sonrisas y buenos deseos para todos y cada uno de ellos.

Llegamos a casa de mi tío Carmen Medina y su esposa Vianey en alguna parte de la ciudad de Los Ángeles. Les digo así porque no tengo ni la menor idea de que barrio es. Solo se que es muy bonito. Me sorprendió su atención para con nosotros y de paso, su amabilidad y buen carácter. Es otro de mis tíos de los Medina que por primer vez convivo con él y primer vez que conosco a su señora esposa y a uno de sus hijos, Antonio Medina, mi "nuevo" primo.



Rafael mi hermano me preparó algo especial para mi, me sentí privilegiado.



Pescado para los que comen pescado.


Leonardo, tíos Carmen y Vianey Medina.


Tío Antonio, Leonardo, tío Carmen, Gloria y José Medina.





Por la mañana, café con bagels, crema y miel de abeja. Amables conversaciones. 


Abrazo fraternal entre Leonardo y Antonio Medina.



Rafael y Antonio Medina.





El pilar mayor de esa casa, tío Carmen Medina González.


El hijo y el padre, Antonio y Carmen Medina.


Rafael y tío Antonio Medina González.
                                            Tío Carmen, buscando fruta de persimón madura.











Hablando de Antonios, también vi a mi tío Antonio, el mayor de mis tíos de esa familia Medina González, que aparte de ser mis tíos muy cercanos, también son parientes por lo González y llevan los mismos apellidos que nosotros, Medina González. 









                      Arquitectura de exteriores, hecho por el tío Carmen Medina.  





















Fué de veras, un gustaso el poder sentirlos, convivir con ellos y "cotorrear" de anécdotas de antaño y planes a futuro. También tuve el gusto de ver al querido "Nardo", Leonardo Medina, Alfonso y a Alicia con sus respectivos esposos, ellos son los hijos de mi tío Pancho Medina y Conchita Aguilera. Hacía igual, siglos que no los veía, creo que desde que eramos unos adolescentes aunque a Nardo lo ví hace unos cinco años en Seattle, cuado estuvo de visita en casa de mi hermano Rafael. Mucho me divertí con ellos de niño, de la familia Medina, fueron ellos con quienes más convivimos y en su casa, se celebraban las mejores navidades. Todos éstos primos, estamos enlazados porque somos nietos de tres hermanos, los hijos de mi tío Pancho son nietos de mi tío Palemón Medina, mi primo Antonio y mis tíos Antonio y Carmen son nieto e hijos de mi tío Antonio Medina y nosotros, nietos de Pedro Medina Castro, de La Ordeña en Pueblo Nuevo Guanajuato.
















La casa de mi tío Carmen Medina y su esposa Vianey, es un verdadero paraíso. Toda la vegetación que tiene allí en su casa es maravillosa y el cuidado que les da es sin duda meticuloso y bien hecho. Vi plantas que de veras me gustaron. Solamente que el clima de Seattle no es el de California, acá, no sobrevirían ese tipo de vegetación. Yo, como gran aficionado a la jardinería, siempre trato de traer semillas de plantas que se no crecerán pero que sin embargo, las traigo con el afán de por lo menos, ver la planta pequeña en una maceta. Creo que es, mi casa ideal, sobre todo en cuanto a la jardinería se refiere. Allí pasaría yo, horas enteras en el cuidado de la vegetación. Ahora me doy cuenta que estudié la carrera equivocada, debí estudiar Arquitectura del Paisaje, para la conservación, mejora y diseño de los espacios exteriores, tendré que hacerlo aunque sea de viejo y por mera satisfacción, jajaja. Me gustó montones estar allí con ellos. Gracias tíos por recibirnos con tanta amabilidad y por ser anfitriones de cinco estrellas.








         Tronco de un árbol de puchote.













Aunque el viaje no fué de recreación, ese luto se llenó de alegría al ver a mis parientes que no veía en tanto tiempo. Es tan importante mantenerse en contacto y sobre todo, convivir con ellos. Con Hugo, es ya demasiado tarde, solo me queda orar por el eterno descanso de su alma y de la de mi tío Chava. Hacerlo pero con los que viven, lo debemos hacer con más frecuencia. Como reza el dicho, "en vida hermano, en vida". Saludos a todos y seguimos en contacto.



Alfonso, José, tío Antonio, Leonardo, Rafael, Antonio chico, Alfredo, Alicia, tío Carmen y Daniel Medina.

             Alfredo, Leonardo, Antonio y Rafael Medina.

viernes, 29 de octubre de 2010

Recuerdos a mi tío Chava, Salvador González Ramos.


No puedo ni pensar para poder escribir sobre mi tío Chava que finalmente, pasó a la eternidad a "vivir mejor vida" como se dice comunmente. No puedo pensar porque mi mente se encuentra saturada de emociones algo dramáticas y muy tristes para esa parte de la familia. Sepultarán a mi primo y a mi tío, el mismo día sábado. A Hugo en EE.UU. y a mi tío Chava en Pueblo Nuevo, Guanajuato. No deseo ni imaginarme lo que mis primos pasan por éstos momentos, ni por los meses que se les avecinan, serán muy tristes y llenos de zozobra. 

Comenzaré recordando que Salvador González Ramos es el segundo hijo de mis abuelos, Antonia Ramos y Jesús González. El nació un 30 de agosto de mil novecientos treinta y séis en su casa, en el Portal de las Flores 106. Persona inteligente y con malicia para las cosas que comenzó a trabajar desde muy jóven. Trabajó en la primer ruta de camiones de Pueblo Nuevo a Irapuato con y para nuestros tíos. Ramón "Mon" y Salvador "Mano" Ramos Rivera. Él trabajó como chofer de uno de los camiones por muchos años y fué muy querido por mucha gente en el pueblo por su gentileza en siempre ayudar a los pasajeros. Siempre lo recuerdo viajando de Pueblo Nuevo a Irapuato en un camión amarillo. Una vez que la empresa fue vendida, los nuevos dueños pintaron los camiones de "verde horroroso" y son los que hasta la fecha existen en el pueblo. Naturalmente que el servicio y la comodidad de los camiones de antaño, se vino abajo con la aparición de esos nuevos camiones que son pésimos en comodidad y rudos en el servicio. Creo que en la actualidad, tienen el peor servicio que yo jamás haya experimentado y el vocabulario de los choferes es, simplemente vulgar.

Recuerdo que en épocas de lluvia, los ríos se desbordaban de su cause y no había forma ni manera de poder salir del pueblo. Instalaban unas lanchas y un carro de mulas, para pasar a la gente por el puente que estaba naturalmente bajo el agua. De allí, seguía uno el camino rumbo a Irapuato, por el camino rumbo al pueblo de Abasolo. Nosotros nos bajabamos en "el puente de las ranas" y de allí caminabamos hasta el rancho de mi tío "Pancho" Medina, que era en donde llegamos a vivir algunas temporadas, muy cerca del rancho de Bernales. Solo recuerdo de ese tiempo, ver los caminos de terrazería y miles de lampotes y girasoles por todos lados. Siempre me a gustado la naturaleza y me llamaba mucho la atención las flores silvestres y los insectos. Naturalmente que yo era muy pequeño para poder ver la cima de los cultivos, se me figuraba que los caminos se cerraban frente a mi. Muchas veces ví a mi tío Chava dejarnos allí y le gritabamos "adiós". Claramente recuerdo "el camino colora'o", se veía así porque tiraban en el camino pomacita volcánica en el camino y se veía completamente colorado. 

En una ocasión comentaba mi tío Chava los años que trabajó en los camiones y cuando dejó de trabajar, no le dieron ni un cinco de compensación ni reconocimiento ni nada por haber trabajado tanto tiempo. Creo que trabajó como unos treinta años primero con mís tíos, luego con Calderón y finalmente con Juan Solórzano. En sus últimos años de trabajo, trabajó como agricultor. Primeramente con mi abuelo y mis tíos Ramos y luego para otras personas. Aunque surgieron dificultades y malentendidos como en todas las familias, él continúo sembrando hasta la fecha. 

Mi tío Chava nos llevó a ver el puente cuando lo estaban construyendo. Es el puente que cruza el río Guanajuato por la parte de atrás del cerro de las campanas. Yo tendría unos siete años de edad y nos emocionaba mucho ir con él y él, siempre nos llevó. Una vez construído y finalizado el camino, también fuímos con él una vez más, entramos a Irapuato por la calle Guanajuato hasta el tinaco, doblamos por la calzada y se llegaba a la terminal de autobuses. Naturalmente que en esa época el tráfico era insignificante a lo que es ahora. También nos llevaba a llevar el camión a la cochera que se encontraba a un lado de la Huerta en el "otro jardín", muchas veces nos subiamos todos mis primos y nosotros en el camión y era como un viaje al fin del mundo. ¡Cómo me divertía eso! Recuerdo con una claridad que me espanta, como entraba el camión a la cochera, y lo cerca a la barda que quedaba. Era algo así como meter el camión y no podía uno ni abrir la puerta. Creo que nos salíamos por la puerta de atrás. Olía allí a disel o gasolina o un combustible parecido. Una vez dejado el camión allí, nos ibamos a la "otra casa" a seguir haciendo de las nuestras. Aunque mi tío Chava era estricto, eso se lo podemos preguntar a mis primos. No permitía que andubiera uno de "vago" ni "peludo". Yo no recuerdo verlo a él jamás que le hiciera falta un corte de pelo ni jamás lo vi con una copa, ni mucho menos borracho. Creo que nunca en su vida bebió ni mi abuelo tampoco lo hizo pero... yo si, soy un borracho empedernido, el mejor borracho.

A mi tío Chava le gustaba la cazería de aves y la pesca. En una ocasión, en que el río Guanajuato se desbordó de su cause, creó varias lagunas en El Paso de Guadalajara, él nos llevaba allí a pescar, preparaba una "gorda" de masa con sal y a los peces les encantaba eso. Aunque a mi no me gusta el pescado, si pescamos varios peces de buen tamaño, no tengo ni la menor idea de quien se los comió.    

También, él iba de cazería de "guilotas", un tipo de paloma silvestre que es muy codiciada por su excelente sabor en la gastronomía. Supuestamente hasta se enojaba cuando no podía ir a cazar. Rafael mi hermano si fué con ellos y tiene varias anécdotas de esos tiempos en nuestro pueblo.

Resulta que por la ironía de la vida, él pereció de cirrosis hepática. Probocada por su insuficiencia cardiaca y las medicaciones administradas. Una verdadera ironía.

Éstas son, algunas de las muchas experiencias compartidas con él. Esperemos que descanse en paz y que algún día, pudieramos volver a verle.