Aunque ésto es un secreto a voces y les ruego discreción, sobre todo con los padres de Hugo, mis tíos. Tenemos todos en la casa de los González Ramos, (por los apellidos de nuestros padres) mucha tristeza en éstos días. Hemos perdido a uno de nuestros más queridos miembros de la familia González Mares. Ha muerto, Víctor Hugo mi segundo primo hermano y el segundo nieto de mis abuelos. Murió el pasado viernes 22 de octubre de 2010 por la noche. Hugo nació el 4 de julio de mil novecientos sesenta y dos. Tenía cuarenta y ocho años de edad, casado con Roselia Ávalos procrearon dos hijas, Lorena y Angelína González Ávalos.
Hugo emigró a los EE.UU. a muy temprana edad, tenía tan solo 18 años cuando decidió marcharse al estado de California, el de EE.UU. Desde que partió, jamás lo volví a ver. Recuerdo que pasaba temprano por la casa de mi tío "Lolol" Ramos rumbo a Irapuato. Estudiaba la educación Preparatoria en el Colegio México de Irapuato. Yo en esa época, era el "barrendero" de la casa de mi tío "Lolol" Salvador Ramos Rivera y me pagaba diez pesos por semana por barrerle el frente de tan enorme casa, bueno, a mi me parecía que era muy grande. Recuerdo que nuestro abuelo Papá Chuche le daba a Hugo algunos "centavos" para sus gastos muy temprano por la mañana.
Con Hugo me divertí mucho de niño. Él fue siempre muy sonriente y nos gustaba jugar en el corral último de la "otra casa". La casa de nuestra abuela, Antonia Ramos Rivera. Allá dentro, jugabamos al fút-bol, a las canicas, al encantado, a comer limones con sal hasta vomitar, a treparnos a los árboles, a tratar de atrapar unas palomas que hacían su nido en donde fue la Fábrica de Cigarros de nuestro bisabuelo y no se diga, a tratar de matar pájaros "chillones" con una resortera que naturalmente él hizo. Después me la regaló porque para él era muy pequeña y aún la conservo.
Tanta era su puntería con la resortera que en una ocasión mató a un chupamirto en pleno vuelo. Él con su tío Gera, decidieron pelar al pajarillo y lo rostizaron para luego, degustarlo. Recuerdo que nos decía que sabía picante el pobre pajarillo que se comieron con todo y huesos. También era muy velóz porque de chico, atrapó a otro chupamirto o chuparosa que luego lo tenía en una jaula. En la jaula le puso agua azucarada pero, el pobre pajarillo, amaneció muerto con la lengua de fuera.
De izquierda a derecha, Chelito mi hermana, yo Alfredo, Chavita y Hugo, 1967.
También recuerdo que ya cuando tendría él unos once o doce años, mandaron hacer unas raquetas con Antonio Celio, creo y con ellas, él y Chavita se divertían en el patio de la casa a jugar tenis. Era la primer vez que yo vi a alguién jugar tenis. Ellos, mis primos, eran grandes aficionados al fút-bol. Nosotros, mis hermanas y yo, ibamos con ellos a ver las caricaturas en su tele. Veíamos al tío Gamboín, a Tom y Jerry, a los Picapiedra, a la señorita cometa, al avispón verde, al super can y a unos montruos que luego llegaba un super héroe y salvaba la ciudad del ataque de esos como lagartijos, creo que el héroe se llamaba Ultramán. Ya de más mayores veíamos al mundo de gigantes, a los ángeles de Charlie y Cuca y Chelito comenzaban a ver novelas. Claramente recuerdo que mi tío Chava no nos dejaba ir ni salir del cuarto sin antes de apagar la tele, enfriarnos los ojos, "se van a hacer ciegos nos decía". Hermosos recuerdos de nuestra niñéz que se han quedado en eso, hermosos recuerdos.
Nuestros abuelos nos regalaron un par de canarios a él y otro para mi. Hugo los cuidaba tanto a esos pájarillos, que a él le anidaron y a mi también. Dabamos visitas para ver los "canaritos" como les decía él a los pajaritos crías. Después compró un "canario mariposa", era un pájaro multicolor que compró en el mercado de Irapuato. Hugo siempre tuvo esa afición como la de mis abuelos y yo, la canaricultura. Lo divertido que fue nuestra infancia con Hugo. Como me arrepiento de no haberme mantenido en contacto con él, ahora es, tres días tarte.
En otra ocasión, mi tía Lupe les hacía palomitas de maíz cubiertas de azúcar. Finalmente mi tío Chava les compró una olla para hacer las palomitas. Con Hugo, experimentabamos a la cocina. En cierta ocasión, nos pusimos ha hacer las dichosas palomitas, no con azúcar, con chocolate en polvo. El resultado fue fatal, nos quedaron unas cosas negras quemadas que decía hugo, "parecen hormigas". Creo que Hugo siempre fue muy sonriente y muy buena persona, aunque jamás lo volví a ver, siempre pregunté por él a mis tíos. La última vez que platiqué con él, hace exactamente un mes, platicamos de muchas cosas y anécdotas y reímos de un chango de chaquira que él hizo en su clase de quinto grado. Era un chango que sostenía un plátano en una mano. Lo decoró con diminutas chaquiras y lentejuelas, se sonrió al recordar que yo aún lo tenía muy presente. Mandó saludos a todos sus primos y tíos. Jamás de los jamases me imaginé siquiera que estaría hoy, un mes después, escribiendo ésto para sus exequias. Mi madre Ma del Consuelo González Ramos, nos contaba de una anéctdota que Hugo de niño pasó. En la casa de nuestros abuelos, se murió una cría de guajolote, (pavo común). Hugo de niño, movía al ave muerta de un lado al otro con un "palito" y con gran curiosidad por largo rato mientras mi madre lavaba. Finalmente ella le preguntó: Hugo, -¿Qué le estás buscando al guajolotito?- A lo cual él contestó: - "Le estoy buscando el pitito" - , Descansa en paz mi querido compañero, amigo y primo hermano, esperanos con los brazos abiertos, cuando algún día ojalá, podramos volver a verte, sentirte y abrazarte.
Te extrañamos mucho, muchos.
Alfredo Medina González, tu primo hermano.






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